Vidas en la radio: Eduardo Germán Villarreal

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«Ahí se mantiene intacta la esencia de lo que es la radio: estar acompañando. «

Las aguas tranquilas se mueven en el fondo, reza el dicho, y desde hace años, Eduardo Germán VillarTeal, gerente de estaciones musicales de Grupo ACIR, ha mantenido un perfil bajo, pero vital y enérgico en el devenir de la radio del país. Sin embargo, su ingreso a la notoriedad que dan los medios de comunicación comenzó en el más improbable de todos los lugares: en la habitación de un hotel. Antes de que el lector saque conclusiones erróneas, sería mejor evocar los pininos de Eduardo Germán tras el micrófono, que él recuerda con una amplia sonrisa. «En ese tiempo yo vivía en Ciudad Obregón, Sonora. Tenía un puesto modesto en la emisora llamada La Consentida, como operador y grabador. Logré que me invitaran a inaugurar una nueva estación del Grupo UniRadio, de Felipe García de León. Ya se trataba de un empleo más importante, porque era un grupo con presencia regional», recuerda. «Pero en ese tiempo, las instalaciones del grupo eran muy pequeñas, de hecho estaban ubicadas en las oficinas de un hotel. Así que cuando decidieron abrir la nueva estación, en noviembre 1992, no había espacio para montar otra cabina y nos instalamos en una habitación del hotel, la que estaba más cerca de la calle. La identificación decía: Transmitiendo con 5 mil watts de potencia desde la habitación 209 del hotel Nairani Vallegrande-. Aunque el hotel sigue ahí, ya se llama de otro modo, pero fue simpatiquísimo. Yo fui la primera voz que salió al aire en esa estación».

Aunque desde hace tiempo Eduardo Germán se ha ocupado primordialmente de tareas gerenciales en Grupo ACIR, durante ocho años fue un activo locutor. Su primer trabajo llegó en 1991. Como ha quedado en una especie de padrino o madrina que los descubre, los impulsa 0 les dice que tienen una voz digna de salir al aire. A algunos los encontró el estación de radio mientras anunciaban aparatos electrodomésticos fuera de les hizo notar sus virtudes y los animó a hacer una prueba en la radio. En este Eduardo Germán es un caso único: se descubrió a sí mismo.

«Sucede que mi entrada a la radio se debió a una novia que había dejado Coahuila. Yo estaba en Ciudad Obregón, a donde me había ido a vivir con una tía A novia le escribía cada semana, cartas de las de antes, porque los celulares, pañales y el servicio telefónico era muy caro. Un día llegó un amigo a la casa. una grabadora de aquéllas a las que se les desprendían las bocinas. Traía él así que nos pusimos a cantar encima de las canciones. Al final del día se pedirle prestado su aparato y grabarle un cassette a mi novia. Me fui a comprar de cromo —porque con ésos uno sentía que traía el mejor cassette del mundo puse a platicarle, hasta que se terminó el lado A. Cuando 10 regresé para ver hab. quedado, volteé a ver la grabadora muy sorprendido. ¿Quién es ése que está hablando ahí? Se me hace que me vendieron un cassette usado que traía grabada una estación. Eso fue lo que pensé. No me reconocía. Dejé correr un poco más la cinta y me di cuenta de que sí era mi plática, de que era mi voz, lo cual me llamó mucho la atención Se lo mostré a mi tía Deyanira, que trabajaba vendiendo publicidad en periódicos y estaciones de radio» 

—Tía, ¿qué tan difícil cree usted que yo pueda ser locutor?

—Yo creo que no está nada lejano, hijo —me contestó— . ¿Te interesa? Si es

así, te voy a llevar a presentar a algunas emisoras.

«Un par de meses después, ya estaba haciendo mis primeras prácticas en la XEHX, La Consentida de Ciudad Obregón, primero como operador y grabador actividad en la que duré unos siete meses. Con ganas de dar el siguiente paso, me fui a la Ciudad de México a hacer mi examen como locutor para obtener mi licencia. En ese tiempo todavía se hacía una prueba de certificación de aptitudes, de la que se encargaba la Secretaría de Educación Pública, a través del Departamento de Certificación para Locutores de Radio y Televisión. Yo pasé el examen a la primera».

De Guadalajara a Sonora, pasando por Coahuila

Eduardo nació en Guadalajara, Jalisco, en el año de 1973. Su mamá es de Monterrey y la familia de su papá de Puebla y Veracruz. Su padre trabajó mucho tiempo para una compañía cervecera en el área de mantenimiento industrial, en tanto que su mamá hizo carrera en las ventas, desde libros hasta seguros; en los últimos años de su vida laboral, la señora Villarreal trabajó para el gobierno federal. Los primeros recuerdos de Eduardo que tienen que ver con la radio se remontan a la ciudad de Puebla, donde vivía con sU familia. «Todos los días nos despertábamos con el noticiero más famoso de la ciudad, que era Tribuna Radiofónica; durante el día mi madre escuchaba canciones de Camilo Sesto, Juan Gabriel, José María Napoleón, Palito Ortega. Fue mi primera educación musical. Por ósmosis, empecé a escuchar a ésos y otros artistas de finales de los setenta y principios de los ochenta».

ACIR

Eduardo Germán comenzó a asumir nuevas responsabilidades y a ampliar exponencialmente su ámbito de influencia dentro de ACIR, grupo radiofónico que nació a mediados de la década de los sesenta y que hoy conecta a millones de personas en toda la república. De Ciudad Obregón se trasladó a Querétaro para hacerse cargo de la región bajío. Desde ahí coordinó las ciudades de Morelia, Uruapan, Irapuato, Celaya, León y el mismo Querétaro. Tiempo después fue promovido para hacerse cargo del sur del país, que comprendía más ciudades: Pachuca, el puerto de Veracruz, Jalapa, Puebla, Coatzacoalcos, Orizaba, Córdoba, Oaxaca, Villahermosa y Cancún.

«Hacerse cargo de una región implicaba, de entrada, conocer a los locutores, reorganizar el entrenamiento, revisar con qué plantilla se contaba, dónde se requería más atenciÓn, qué mercados podían potencializarse si se les ponía un poco más de atención, etc. Además, había que establecer vínculos con los artistas de la región e impulsar los festivales. En esas ciudades nos empezó a ir muy bien; comenzamos a tener emisoras en Mérida, que también era muy demandante porque hacíamos muchos eventos. En Jalapa estuve casi dos años y medio, pero me pasaron a Puebla por ser una capital más importante y sobresaliente para la región sur. De ahí fue sólo un brinco a la Ciudad de México para mi nuevo puesto como Gerente de Operaciones del Interior, donde duré dos años. En 2014 me invitaron a hacerme cargo de la parte de programación de las estaciones, como Gerente Operativo Musical del Grupo ACIR» 

Germán, que es apellido y no nombre, comenzó a trabajar desde joven, porlo que tuvo que dejar trunca la carrera universitaria. A los 17 dejó el hogar para trasladarse a Coahuila, donde se puso a ayudarle a un tío que tenía una fábrica de ropa deportiva• Combinó el trabajo con el estudio y comenzó a hacer su propia vida. Duró poco en la fábrica, porque la radio lo llamaba. Primero fue La Consentida y en seguida en UniRadio, empresa fundada por Gustavo Astiazarán en 1969. En esta empresa comenzó en la estación que dio origen al grupo, la XEMO, conocida posteriormente como La Poderosa 1150, donde duró dos años. Luego, en febrero de 1994 David Saldaña extendió una invitación para sumarse al Grupo ACIR, a donde llegó como comadre, el formato que recién hacía su arribo a Ciudad Obregón. «Ahí estuve hasta 1997 realizando trabajo de locución, producció a la época de los todólogos; iniciaba también la etapa de la organización de eventos por de las emisoras; a mí me dieron la oportunidad de formar parte de todo ello. En ese mismo año me ofrecieron trabajar en unas estaciones de Hermosillo, pero sólo estuve un año porque regresé a Ciudad Obregón ya con un mejor cargo, Supervisor de Programación’.

El diluvio

Eduardo dejó el micrófono hace tiempo, pero admite que es algo que nunca se deja de extrañar. «Después de ser haber sido locutor de La Comadre hice otro formato que se llamaba Espacio, como una mezcla de Mix y Disney. Lo último que hice fue el noticiero estatal Panorama Veracruz en 2007, que sigue hasta la fecha». Actualmente, al frente de uno de los puestos claves de la empresa, no sólo lleva la relación directa con las disqueras, las representaciones de los artistas y los artistas mismos; también gestiona su material y consigue el elenco de los numerosos festivales que ACIR lleva a cabo en todo el país. «Entre los que más recuerdo y me llenan de satisfacción», comenta Eduardo, «está el Festival de la Comadre, un concierto que llevamos a cabo en Orizaba en 2009. No supimos de dónde salió tanta gente. Calculamos que esa noche hubo 45 mil personas, que fue una barbaridad».

Pero los organizadores no contaban, como alguien comentó más tarde, que se encontraban en «la ciudad de las eternas aguas». El cartel era uno de los más Importantes y diversos que se hubieran visto en esa ciudad. La música comenzó alrededor de las siete de la tarde con el grupo Extremo, el primero de doce. «En lo mejor de la interpretación del grupo Blanco y Negro», escribió el reportero Martín Tlers, «san Pedro decidió abrir las llaves del cielo. Fue tal la tromba que (. . . ) uno de los escenarios quedó deshabilitado y las lonas de ambos escenarios empezaron a cargarse con el peso del agua. Se tuvo que cortar de emergencia cada lona para que el agua acumulada no fuera a provocar un accidente de consecuencias graves. Quedé maravillado al ver que pese al potencial aguacero, la gente no desistía, estaba ahí mojándose, tal era la     (. ..) y supuse «Se que vino difícilmente un verdadero diluvio», iban a conformar coincide con Germán. una cancelación’,»Tuvimo pasión porque ya no era seguro. Le dijimos a la gente que por favor nos esperara un en lo que se calmaba el agua. Fui a hablar con los artistas para avisarles que a ha una pausa, pero que para cumplirle a la gente, una vez que amainara la lluvia que cada uno interpretara cuatro o cinco canciones para que el público pudiera ver a vas a agarrar el micrófono cuando me dé toques?’. Le respondí que ya habíamos inalámbricos, que no había manera de que alguien se electrocutara. Una hora y media después regresamos, todo prendió, todo funcionó. Terminamos el show a las 4:30 de la mañana, muertos de cansancio, pero muy satisfechos porque llevamos a buen término el concierto imposible. Debajo del escenario el agua nos llegaba casi hasta la

Una radio para el futuro

Eduardo Germán lleva la charla con toda formalidad, pero sonríe cuando la memoria lo transporta a sus primeros años, o a las aventuras radiofónicas como la del diluvio en Orizaba; con todo, el ejecutivo de ACIR reconoce que aunque siempre aparecerán en primer plano los grandes logros —como la llegada de Radio Disney, donde él fue una pieza fundamental— son muchas veces las cosas pequeñas las que construyen una carrera. «En este proceso, mi compañía me ha sustentado en todos los sentidos. Hoy veo que el principal reto para la radio es moverse a la velocidad que nuestra audiencia necesita. El mercado es muy exigente; buscamos ir a ese paso y si se puede más rápido. El público no espera».

«Obviamente nos apoyamos en muchas herramientas tecnológicas Y estadísticas; tenemos consultoría, lo que nos ayuda en la medición y a calibrar Io que pasa en plataformas como YouTube, Spotify; a revisar las cuentas de Facebook y Twitter de los artistas; incluso el comportamiento de nuestra competencia puede orientar. Todo en su conjunto nos da ciertos parámetros para tomar las decisiones más cercanas a las correctas, ya que nunca se tiene una varita mágica para atinarle a todas. La gente está teniendo acceso a mucha información y plataformas. En la medida en que podamos mantener esa velocidad de adaptación, seguirán con nosotros y la radio pennanecerá como un medio confiable e inmediato, por encima de todos los demás».

Sin olvidar, por supuesto, el público tradicional, el que escucha la radio en el radio, ejemplo quienes 10 encienden en los trayecto al trabajo, o quienes viven en el niral. «Ahí se mantiene intacta la esencia de lo que es la radio: estar acompañando. En grandes ciudades como México, Guadalajara y Monterrey, e incluso Puebla y Tijuana, en los tiempos de traslado, tu único gran compañero es la radio. Lo mismo en el medio rural, donde todo se mueve más despacio, principalmente porque el acceso al internet es más limitado. Ahí, en el campo, el gran protagonista sigue siendo la radio. Tenemos mucho camino que sembrar en la radio tradicional. Es verdad, hay nuevas plataformas, increíbles opciones, una variedad infinita de decisiones que podemos tomar, pero también es cierto una cosa: a la gente le da flojera estar eligiendo las canciones. Existe una magnífica alternativa: prender la radio. Ahí no hay nada que hacer; sólo basta prender un botón y aparece la magia. Ahí encuentra todo lo que necesita escuchar» 

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