La piratería continúa creciendo a pesar del auge de plataformas de streaming musical

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A pesar del colosal crecimiento del streaming y, como resultado, un acceso más eficiente y fácil a la música, desafortunadamente, un importante segmento de la población continúa adquiriendo canciones en formas no autorizadas. Dicha información fue relevada en el más reciente estudio anual de música realizado por ‘MusicWatch’, destacada empresa dedicada a la investigación de mercado y análisis de la industria musical y del entretenimiento.

A pesar de los esfuerzos realizados por los artistas, compañías disqueras y asociaciones que protegen los derechos de propiedad intelectual, la piratería está lejos de morir y continúa evolucionando. Han pasado ya varios años desde que toda una generación de consumidores usaba grabadoras o quemadores para copiar un CD, también se ha quedado atrás el uso de plataformas de intercambio de archivos como Ares o Napster. Ahora, el uso de sitios web y aplicaciones que facilitan el ripeo de música contenida en plataformas de streaming está prosperando.

Durante el 2018 se estimaron 17 de millones de usuarios que utilizan dichas plataformas, representando un importante aumento en comparación con los 15 millones que se reportaron en 2017. Un 30% de los llamados “streamrippers” está copiando 112 archivos, en promedio por año, el equivalente a 11 álbumes de música completos. Probablemente no parezca mucho en un mundo donde los servicios de streaming contienen millones de canciones, pero para tener una imagen más vívida, es como entrar a robar 11 discos a tiendas físicas como MixUp.

Este tipo de descargas no sólo está desplazando los tipos tradicionales de compra de música. La investigación de ‘MusicWatch’ también muestra que el sustituir las funciones ofrecidas en sus versiones de pago por los servicios de streaming; como la capacidad de cargar archivos en sus dispositivos para acceder a las canciones sin conexión y no tener que pagar las canciones individualmente; es una de las principales razones por las que los ripeadores usan estos sitios.

Por otro lado; el estudio también hace énfasis en el lugar que juegan las plataformas de búsqueda para educar a los consumidores sobre cuáles usos potencialmente constituyen una infracción de derechos de autor y quienes bajo los patrones de consumo, es probable que no sólo realicen estas prácticas con música, sino también con películas, programas de televisión y otras formas de propiedad intelectual.

Es importante también añadir que ya algunas asociaciones encargadas de proteger los derechos de compositores y conexos en países como España, Alemania y Reino Unido, ya han conseguido que se bloqueen diversas páginas que ofrecen música a través del ripeado de contenidos.

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