Enseñanzas de un grande de la radio

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En Veracruz Estéreo de Medellín lo escuchábamos con su conteo semanal "Rockin America" en los años 80.

Aunque no es muy conocido en nuestro medio, este personaje de radio nos deja grandes enseñanzas.

En varias ocasiones he mencionado la gran influencia que ejerció en mí un personaje de la radio estadounidense llamado Scott Shannon.

Probablemente no les suene su nombre, pero a él se le atribuye el haber sido uno de los pioneros de los programas de la mañana en emisoras musicales.

Su “Morning Zoo” fue el modelo a seguir por la mayoría de emisoras de todo el mundo. En Colombia, en los años 80, nos inspiramos en él para realizar los legendarios “Despiértese con Veracruz” en Medellín y “El Zoológico de la mañana” de Bogotá.

Shannon ha sido director de programación, promotor de discos e incluso grabó un disco a finales de los años 70, pero su verdadera pasión es la locución, tanto como disc-jockey como presentador de programas, y hace parte del Salón de la Fama de la Radio en los Estados Unidos.

Recientemente concedió una entrevista a la revista Radio Insider, y a continuación quiero compartir con ustedes algunos de sus pensamientos, que comparto plenamente y que seguramente servirán de inspiración a muchos de ustedes.

Orígenes

Lo primero que me llamó la atención fue que contó que su pasión nació luego de ver a un disc-jockey trabajar al aire en una emisora cuya cabina daba a la calle y el público podía verlos a través de una ventana.

Esto me hizo acordar de que en mi Medellín natal, cuando era niño algunas veces me asomaba en la ventana de Radio Reloj, en la calle Maracaibo, para ver cómo hablaban los locutores y ponían sus discos al aire. Probablemente de allí llegó también mi inspiración para ejercer esta profesión.

Así podía pasarme horas mirando cómo se hacía la radio en Radio Reloj de Medellín.

Influencias

En la entrevista, Shannon habla de las personas que más influenciaron su carrera, y siempre saca a relucir la forma como lo hacían sentir esos locutores cuando hablaban al público.

A uno lo recordaba por la velocidad y el ritmo que llevaba. A otro por su voz suave como la seda, y menciona a un personaje de Boston que hacía un programa de la noche tan íntimo que él sentía que era la única persona en la habitación.

Pero lo que más llama la atención, y es una de sus principales enseñanzas, es la forma como algunos de sus locutores favoritos “pintaban retratos con palabras” en un periodo muy corto de tiempo.

Sonaban completamente involucrados con lo que hacían; era emocionante escucharlos, muy entretenido y se nota que estaban apasionados por la emisora, la música, y lo más importante, por la brevedad”, dice Shannon, gracias lo cual aprendió el valor de lo que él llama “dinámicas de supresión”.

Y es que para contar una historia no hace falta extenderse 2 o 3 minutos. No hace falta leer la biografía completa ni mostrar todos los detalles. La consigna debe ser ‘brevedad’. Por algo existe el famoso dicho: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

La preparación del turno lo es todo

Cuenta el legendario disc-jockey que en su primer trabajo de tiempo completo tenía un turno de 7 a 12 de la noche, pero que llegaba todos los días a la emisora al mediodía a conseguir material y preparar todo lo que iba a decir en su turno.

Y resalta la importancia de preparar el turno diciendo: “La preparación es mi vida. Soy una de las personas más curiosas que usted pueda conocer. Leo de manera consistente y hago anotaciones todo el día. Nunca dejo de preparar mi material. Incluso lo hago cuando estoy de vacaciones. No puedo dejar de hacerlo”.

Claro. Esa es la gran diferencia con un locutor normal, uno de esos que llega tarde al turno y que cada vez que abre el micrófono no sabe lo que va a decir y empieza a improvisar lo primero que se le ocurra, a “mandar saluditos” y a decir que llamen a la emisora o pidan canciones por el Whatsapp.

Y es tan importante para Shannon este aspecto que es lo primero que menciona cuando le preguntan que cómo ha hecho para mantenerse en los primeros lugares de audiencia en la capital del mundo: “Preparación, concentración y moderación” son la clave para él, “y nunca dejar de aprender”.

Mejor ser disc-jockey que director

Scott Shannon actualmente conduce el programa de la emisora WCBS-FM de Nueva York, que siempre compite por el primer lugar de audiencia, y aunque ha sido director de emisora por cerca de 40 años, dice que nunca sintió que esa fuera su vocación.

Lo hice para no tener que aguantarme a alguien que no fuera objeto de mi admiración o para no trabajar con gente que no sabe lo que hace”, asegura, “pero lo que más me gusta es estar al aire”.

Por eso, “siempre busco a alguien joven, ambicioso y enérgico, y lo entreno para que trabaje como asistente de la dirección. Yo soy el arquitecto y él es el constructor. Y en cuanto a programación musical, me considero más un profesor que un jefe. Quienes se han graduado de mi escuelita saben quiénes son, y hay unos muy buenos ahí”, afirma.

Y en eso me identifico completamente: yo nunca programé una emisora, pero tuve a mi lado excelentes programadores como Donnie Miranda, Andrés Nieto, Alejandro Villalobos y Antonio Casale, quienes sabían que no tengo un oído tan educado para encontrar los éxitos pero sí para rotarlos de manera exitosa.

Consejos para maneterse vigente en el tiempo

Una de las enseñanzas más importantes que nos deja en la entrevista es lo que él considera que le sirvió para subir del último puesto al primero en Nueva York, cuando comenzó con su proyecto de la emisora Z-100 a inicios de los años 80, y que casi 40 años después aún siguen vigentes:

Número 1: rodéese de gente apasionada y talentosa que sea más joven que usted. Nunca se sabe con qué buena idea van a salir”

Número 2: mantenga todo fresco. Muchas emisoras hoy en día suenan como si tuvieran piloto automático.  Cada día salíamos con algo nuevo. Refrescábamos los jingles, las promos, las menciones y los demás elementos de producción de manera regular.

No permitíamos que los oyentes se aburrieran. Nuestros oyentes nunca sabían con qué los íbamos a sorprender en seguida. Era radio de alta energía, frenética y llena de sorpresas que atrapaban el oyente”.

Y para aquellos que son tan exigentes en cuanto a sus gustos musicales, y solo quieren trabajar en emisoras que ponen su música favorita, Shannon nos deja un mensaje contundente: “Radio es radio. Me siento cómodo con lo que suene al aire. La radio es contenidos y entretenimiento. Un formato no marca la diferencia para mí”.

Conclusión

Todos quienes hemos trabajado en radio hemos sido admiradores o hemos estado influenciados por grandes estrellas. Para mí, Otto Greiffenstein, Armando Plata Camacho, Jaime Sánchez Cristo y Baltazar Botero, entre muchos otros, sirvieron de inspiración para mi carrera de radio.

Y del extranjero, locutores como Casey Kasem, Cox on the Radio de Miami, Rick Dees de Los Ángeles y Tony Blackburn y Richard Skinner de la BBC también influyeron en mi estilo. Pero de todos ellos, mi mayor admiración va por Scott Shannon, quien de manera sincera y muy humilde, nos deja sus enseñanzas.

Y cierro la nota rindiendo un pequeño homenaje a una de las más hermosas voces que tuvo la radio colombiana: el recién fallecido Eucario Bermúdez. Que en paz descanse.

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