Gonzalo Rodríguez: Necesitamos que la sociedad reconozca los derechos de quienes hacen música

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En RadioNotas platicamos con Gonzalo Rodríguez, quien hasta hace poco se desempeñaba como Director General de la Asociación Guatemalteca de Gestión de la Industria de Productores de Fonogramas y Afines, ‘Aginpro’. Descubre todo lo que el también cantante nos compartió acerca de su importante labor protegiendo los derechos de los productores ejecutivos y sellos discográficos en Guatemala para nuestra sección ‘Conoce un poco más de…’.

¿Cuáles son las funciones que realizabas como Director General al frente de Aginpro? 

Una asociación como Aginpro exige de su director general estar a cargo de dos cosas; de conseguir dinero para los titulares de derechos, en este caso las productoras discográficas, y luego repartir de la manera más equitativa la mayor cantidad posible de dinero a esos titulares.

Es todo un arte de investigación de mercado; saber cuál es la música que se está escuchando para darle tanto a un gran sello discográfico como a los pequeños productores que también son parte de la gestión de derechos y se merecen lo que corresponda por esa participación.

¿Cómo afecta la piratería a la industria de la música?

La industria ha dado un gran giro y hoy en día la peor piratería es la piratería corporativa, es decir el uso no autorizado de la música por diversas corporaciones, de radio o televisión por dar un ejemplo, que utilizan una gran cantidad de repertorio. En propiedad intelectual los derechos son delimitados, yo te puedo autorizar a utilizar mi canción en una película, pero eso no quiere decir que esté autorizado para que esa música contenida en la película pueda estar sonando en todas las salas de cine del mundo, en todos los programas de televisión, en toda la televisión satelital, en todas las plataformas digitales. Son usos nuevos que deberían representar ganancias nuevas para la industria discográfica después de que perdimos mucho con los cambios de paradigmas y que se dejaron de vender discos.

¿Cómo se ha adaptado la protección de derechos a los cambios que han existido en la industria de la música?

En ese cambio de modelo al que se tuvo que adaptar la industria musical en el momento de la revolución digital, el internet nos afectó grandemente, reduciendo los ingresos de la industria discográfica por debajo del 10% y en algunos países por debajo del 5%. Tuvimos que adaptarnos y buscar nuevos modelos, ahora es un modelo basado en licencias. La licencia que le vendo a plataformas como Deezer o Spotify y ellos a su vez le venden al público para contar con ese servicio en su teléfono móvil o en su computadora, la licencia que yo le doy a una cadena de restaurantes para poner música ambiental en su cadena, la licencia que le doy a la televisión por cable por toda la música que pueda venir de producción propia o de contenidos comprados. Todo eso fue un cambio de paradigmas que la industria discográfica tuvo que superar después de irse casi a la quiebra.

¿Cuál consideras que es el principal enemigo de la industria musical?

El principal enemigo es la intangibilidad de la música, como estamos hablando de una intangible cuesta trabajo que la gente reconozca su valor. Durante mucho tiempo la gente usó la música, la copiaba y le daba cualquier forma de uso creyendo que así era y se podía. Luego hubo un cambio a nivel de tratados internacionales; similares a cuando se reconoce el derecho por remuneración del trabajo, con la Revolución Francesa y luego con la Organización de las Naciones Unidas. El músico, el productor y todas las personas que trabajan en eso no son esclavos de nadie y tienen derecho a ser renumerados por su trabajo basado en un intangible, que hoy en día ya son ceros y unos grabados en una computadora, en un servicio de streaming o en un ipod.

¿Qué acciones se toman desde ‘Aginpro’ para contrarrestar las consecuencias que deja dicha intangibilidad de la música?

Buscamos dónde hay oportunidades de derechos, en dónde está sonando el repertorio. Por ejemplo; en Guatemala identificamos que hay un gran uso de la música con fines publicitarios de calle, lo que llamamos publicidad BTL, below the line, en el que se ponen los promotores con sus edecanes a bailar a la orilla de la playa, de la carretera, en las gasolineras, en Navidad, Año Nuevo, en semana santa o en un simple fin de semana de promoción y ahí están los equipos de música sonando una canción de Juanes para anunciar una cerveza invitando a la gente a probar y comprar el producto y pues ni Juanes, ni Shakira, ni los Malacates Trébol Shop hicieron esa música para promover productos de nadie.

Gonzalo Rodríguez… En 3 palabras

  • Música: Belleza, creatividad y triunfo
  • Plataformas Digitales: Oportunidades, crecimiento e innovación
  • Discos: Vintage, clásico y hobby
  • Aginpro: Poder, defensa y recuerdo
  • Gonzalo Rodríguez: Capacidad, emprendimiento y amor

¿Cómo ha sido el avance de legislación de los derechos de autores y conexos en materia digital?

Se ha avanzado bastante, se han ampliado los tratados internacionales para incorporar a todo este ámbito digital en esa protección. La mayor parte de los países del mundo y de Latinoamérica ya se han adherido a estas regulaciones para asegurarse que no cualquiera puede venir, poner un servidor y difundir música por internet o crear una competencia pirata para Deezer o cualquier otra plataforma.

¿Qué propondrías para tener una industria de compositores, músicos y productores más sólida?

Desde una perspectiva legal; que la normativa funcione a nivel de la persecución legal, que el sistema judicial sea capaz de hacerla cumplir. Por otro lado; la socialización del derecho, que también nuestra sociedad empiece a reconocer y entender ese derecho; hacerlo un derecho consuetudinario para que no sea necesaria la aplicación de la normativa ni la coacción. Que la gente reconozca lo que sería de su cita amorosa sin la música, que sería de la fiesta de cumpleaños o en la fiesta de graduación sin la música… Un mundo sin música es un mundo dormido totalmente.

¿Por qué decidiste enfocarte en el área de protección de derechos?

En nuestro país había altos niveles de piratería y no había ninguna identidad que estuviera luchando por el reconocimiento de nuestros derechos, por lo que vi una oportunidad de trabajo parar crecer y hacer algo bueno por un gremio en el que yo vengo trabajando desde mucho tiempo atrás. Pasé por todas las etapas; soy músico, compositor, he producido discos, trabajé como promotor, en estudios grabando, fui pasando por todas las etapas de la cadena de valor de la música hasta darme cuenta de que ninguno de los agentes de esta cadena tenía asegurado la retribución por su trabajo hasta que alguien no se pusiera a trabajar por sus derechos, así tomé la decisión de entrar en este mundo.

Una respuesta parecida es la que me lleva a decir que mi trabajo ya está hecho, doy mi trabajo por cumplido ya que casi todas las empresas en Guatemala que tenían que pagar por derechos ya lo están haciendo, ya está funcionando esta maquinaria y a partir de estas vacaciones decembrinas decidí retomar mi vida artística y dejar Aginpro en las manos de las personas que corresponde.

¿Cómo inició tu trabajo en la música?

Comencé al inicio de la adolescencia agarrando una guitarra, a los 15 años ya había grabado un primer álbum con una banda que se llamaba ‘Fabulas’, en la cual yo era el guitarrista y el más chiquito, componía las canciones junto al cantante. Hoy en día toco muchos otros instrumentos, y a lo largo de estos años fui aprendiendo de música vernácula y de música étnica. Mi vida dio un giro de 360° a lo largo de 20 años y hoy en día me siento listo para comenzar a hacer otras cosas.

¿Qué planes tienes para este año que está iniciando?

En este 2019 vienen nuevos retos para mi vida, retomo mis actividades de tipo creativo y artístico, volver a grabar música y a componer. Acabo de lanzar un primer sencillo, que es una fusión de música electrónica con música étnica. Yo me voy a meter con los curanderos de la selva y participo en sesiones de ayahuasca y estoy aprendiendo con ellos el uso de la medicina tradicional, quiero de alguna manera documentar todas mis experiencias en este aprendizaje a través de mi música.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que te ha dejado el trabajar en esta industria por tantos años?

El valor del trabajo en equipo y de la lealtad; estamos en un ambiente muy adverso en donde la gente no quiere pagar por algo que antes no pagaba, no quiere respetar un derecho nuevo. Uno de los principales ingredientes de éxito que tuvimos, para cumplir con todos los objetivos planteados hace 10 años, fue precisamente el hacer un buen trabajo en equipo, el ser leal con nuestros ideales, con las personas que nos encomendaron la administración de sus derechos, esa lealtad nos mantuvo arriba, nuestros mismos adversarios y las empresas que no querían pagar observaron esa capacidad nuestra para defender ese derecho con fuerza.

La perseverancia es otro elemento; los primeros años fueron durísimos, estábamos en números rojos y tuvimos que recibir ayuda internacional para sobrevivir como organización.

Escucha ‘Samdere Mariri’ la propuesta musical del originario de Perú, quien gracias a su versatilidad y pasión por la música ha logrado destacarse no sólo como intérprete, compositor y músico, sino también como parte indispensable del equipo que logra que la música sea promovida y protegida.

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