¿Cómo anda tu dicción?

Tips para mejorar tu prounciación detrás del micrófono

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Una voz educada se agradece.

Una buena dicción puede hacer la diferencia entre ser un locutor destacado o ser simplemente un locutor más.

Perfeccionar este tipo de detalles, además de brindarte una imágen mucho más profesional, hacen que tu mensaje llegue de mejor manera a tu público y que tengas un abanico más amplio que ofrecer, al ser capaz de dar mayor diversidad de intenciones a tu voz.

Trabajar en estos aspectos te dará mayor seguridad y podrás ser capaz de ampliar tu campo de trabajo, pues además de usar tu voz solamente para ser locutor de cabina, podrás utilizarla para trabajos comerciales e incluso para hacer doblaje.

A continuación te presentamos algunos tips para mejorar tu dicción de manera sencilla.

Respiración

El tener una buena respiración es la base para una locución óptima. Para ello lo principal es respirar siempre por la nariz a fin de controlar el aire que ingresa a nuestros pulmones, la intensidad de nuestra voz y principalmente el ritmo. Es recomendable que mientras estemos hablando evitemos ingresar aire por la boca, pues esto además de generar ruido, genera un desbalance notable a la hora de exhalar.

Articulación

El lápiz es un mito. Hacer ejercicios con un lápiz en medio de la boca no te dará una mejor dicción. Para conseguirla es importante tener una apertura adecuada de la mandíbula, no hablar entre dientes; tener una buena gesticulación, lo cual implica el correcto uso de los labios y la lengua, que nos permitirá pronunciar correctamente las vocales y finalmente el uso correcto del paladar, que es donde se articula el sonido de los fonemas consonantes.

Ritmo

El control del rito es quizá lo más complicado a la hora de intentar mejorar la dicción, pues para ello necesitas un buen manejo tanto de la respiración como de la articulación. Depende la intención que quieras dar a tu voz, necesitas acelerar tu ritmo o disminuirlo. Una voz más acelerada implica mayor energía, prisa o incluso nerviosismo. En cambio, un ritmo más lento implica seriedad, calma y relajación. Siempre es más sencillo hacer ejercicios de dicción y para una articulación correcta tanto de las vocales como de las consonantes, con un ritmo más lento. Recomendamos que intentes controlar la correcta apertura de tu mandíbula de acuerdo a la vocal que estés pronunciando con un ritmo pausado de inicio y vayas practicando aumentar la velocidad de tu ritmo conforme vayas controlando tu articulación.

Práctica

Con los tres tips anteriores puedes iniciar a notar una mejora en tu desempeño tras el micrófono, pero como en todos los campos, no hay nada mejor que la práctica para conseguir resultados, así es que recomendamos que pongas atención en esos tres puntos y te pongas a practicar frente al espejo con una grabadora.

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